A 70 años del voto femenino universal en Chile resaltamos los hitos de los derechos cívicos de las mujeres y los desafíos que quedan pendientes aún.

Hace 70 años, el 8 de enero de 1949, el Presidente Gabriel González Videla firmó la ley que les entregó la posibilidad de sufragar a las mujeres y abrió camino a que tomaran cargos en política.

Sabemos que fueron años de lucha sobre la discusión de los derechos cívicos y políticos de las mujeres. Desde 1920 los movimiento trabajaron y lucharon contra el rechazo de los partidos que no daban tregua para que las mujeres asumieran derechos que los hombres ya tenían hace años.

El movimiento por la igualdad de los derechos cívicos ya estaba avanzando pero la participación en política aún estaba al debe. Las abogadas Elena Caffarena y Flor Heredia presentaron un proyecto al presidente Pedro Aguirre Cerda en el año 1941. A pesar de contar con las firmas necesarias de los senadores, este proyecto no fue aprobado. Acompañadas por organizaciones feministas como el Movimiento Pro-Emancipaciones de las Mujeres de Chile (MEMCH) y la Federación Chilena de Instituciones Feministas (FCHIF), siguieron trabajando para conseguir sus objetivos.

Los avances se vieron truncados cuando el presidente murió y tuvieron que esperar a un nuevo periodo para ser escuchadas. Desde el año 1964, las campañas y movimientos para conseguir el voto femenino aumentaron y atravesó a toda la sociedad. Finalmente, el 8 de enero de 1949 se firmó el proyecto que entregó los derechos políticos a las mujeres de Chile, luego de que el proyecto estuviera por casi diez años en el Congreso.

Las mujeres lograrían votar por primera vez en la elección presidencial de 1952, donde resultó electo Carlos Ibáñez del Campo. Desde entonces, la participación se iría ampliando hasta alcanzar la paridad con los votantes masculinos en 1970.