LUP es un emprendimiento orientado al reciclaje en el que a través de la reutilización de tapas de envases plásticos y el trabajo con comunidades artesanales, diseñan muebles y objetos de decoración, demostrando que un material como el plástico, pese a tardar cientos de años en degradarse, sí puede tener cualidades para ser reutilizado.

 

Plastic LUP nace a fines del año 2014 como proyecto de tesis de Javiera Badilla y Sebastián Santamaría, para el Magíster de Innovación y Diseño de la Universidad Adolfo Ibañez. El proyecto se basó en diseñar un proceso de reciclaje en el que se valorizara los residuos plásticos y se extendiera la vida útil del material.

Rafael Salas, Gerente Comercial y co-fundador de LUP, cuenta que “en un principio, el objetivo fue aprovechar la durabilidad del plástico como algo positivo, ya que es un material que dura más de 150 años en el medio ambiente, pero como consumidores solo lo utilizamos una pequeña fracción de ese tiempo. Ese objetivo se mantiene hasta el día de hoy. Lo que ha cambiado principalmente es que tuvimos que adaptar un proyecto de investigación y transformarlo en una empresa. Esto significó desarrollar un modelo de negocios y formas de dar sostenibilidad económica al proyecto”, comenta.

En palabras sencillas, este emprendimiento está basado en la reutilización de tapas de botellas plásticas -que contienen polietileno de alta densidad-, convirtiendo este material en una nueva materia prima resistente y fácil de manipular. Mediante el desarrollo de la técnica del trenzado, similar a la que usan los artesanos en mimbre, en LUP realizan talleres orientados a la manufactura comunitaria y el trabajo con diferentes grupos de artesanos, para la fabricación de productos artesanales como muebles y objetos de decoración.

“Nuestros talleres se basan en enseñar técnicas artesanales de fabricación para la manufactura de objetos, y durante el mismo taller se fabrica un objeto que los participantes se llevan al terminar cada sesión. Esto con dos objetivos principalmente, por un lado enseñar sobre la fabricación artesanal y su tradición -por ahora estamos enfocados en la técnica de la cestería-, y también para ser un espacio de reflexión sobre las prácticas de consumo que tenemos actualmente”, explica Rafael.

El cofundador de LUP enfatiza en la importancia de ser conscientes de la elaboración de elementos que usamos cotidianamente, “el experimentar en primera persona el trabajo que está detrás de la fabricación de un objeto, hace que veamos con otros ojos las cosas que utilizamos día a día, ya que entendemos mejor el tiempo y esfuerzo que hay en ellas”, expresa Rafael.

Sin embargo, en LUP también debieron enfrentar ciertas dificultades al momento de convertirse en una empresa. “Como todo emprendimiento, lo más difícil fue entender cómo debíamos organizarnos para funcionar como una empresa, ya que el proyecto en sí es una cosa, pero hay temas administrativos, financieros y otros que también hay que saber manejar para poder avanzar. Eso nos obligó a enfocarnos y definir cuál era el valor que aportábamos a la industria del reciclaje, ya que el reciclaje en general es un tema muy amplio y es importante saber por dónde comenzar”, comenta el Gerente Comercial de LUP.

Rafael cuenta que con el proyecto buscan “demostrar que a través del diseño podemos aprovechar de mejor manera los recursos que tenemos disponibles en el planeta, ya que no son infinitos. Todo lo que consumimos y usamos diariamente, nuestra ropa, computadores, transporte, alimentos, etc., en algún momento lo extrajimos de la tierra, entonces si seguimos funcionando bajo un modelo de economía lineal, donde producimos para consumir y desechar, estamos desperdiciando recursos que no solo son valiosos, sino que al convertirlos en basura perjudicamos al medio ambiente”.

“Con LUP, queremos romper con la lógica de la economía lineal y avanzar hacia un modelo de economía circular donde aprovechemos los recursos del planeta de manera sustentable, y a la vez, mostrar que detrás de los objetos que utilizamos día a día hay personas, recursos y procesos que nos permiten tener esos objetos en nuestras manos; desde fabricantes y productores hasta diseñadores, ingenieros, transportistas y vendedores, entre otros. Todo lo que disfrutamos día a día surge del conocimiento y trabajo de muchas personas, y es importante reconocer eso”, enfatiza el Gerente Comercial de la empresa.

“Con esto, esperamos aportar a generar un cambio de mentalidad que nos ayude a valorar más los productos que consumimos y también a pensar en el costo que significan para el planeta”, finaliza Rafael.

 

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