Estudio analizó el consumo de tecnología por parte de escolares para crear conciencia de su uso responsable.


Las cifras de la investigación nacional realizada por Tren Digital UC con apoyo de Paris y Samsung Electronics Chile, indican que la regulación por parte de los padres y profesores es vital, tanto para protegerlos de conductas de riesgo como para concientizarlos de un uso responsable de dispositivos tecnológicos. 98,4% de los escolares en Chile dice sentirse más y mejor conectado con sus amigos o familiares, ya que es con quiénes pueden expresarse y dar su opinión.

A menor edad de comienzo de uso de TICs, menor autorregulación y mayor sensación de dependencia. Por esto es fundamental fomentar en los niños conductas de autorregulación y acompañarlos en este proceso.

No es sorpresivo que el uso intensivo de los dispositivos tecnológicos e Internet han marcado a las generaciones más jóvenes. Su estrecha relación con el mundo digital y con las redes sociales marcan un precedente en la forma en que se comunican entre ellos y también con el mundo que los rodea.

Al tanto de esta realidad, Tren Digital UC dio a conocer el estudio “Generación App en Chile” que consideró a más de 10 mil estudiantes entre séptimo básico y cuarto medio, con el fin de conocer cómo se relacionan con la tecnología y qué influencia tiene la mediación parental sobre su uso responsable.

Bajo este escenario, la medición revela, entre otras cosas, que aquellos jóvenes quienes dijeron que sus padres regulaban el uso de las tecnologías mostraron mayores índices de satisfacción. Para Daniel Halpern, profesor de la Pontificia Universidad Católica e investigador del think tank Tren Digital este estudio resulta relevante ya que “en los hogares donde se priorizan las conversaciones, disminuyendo las interrupciones propias del mundo digital, los jóvenes dicen estar más contentos y mostrar mayores niveles de socialización que en aquellos hogares donde no hay este tipo de restricciones. Uno de los aspectos centrales en ese sentido es que la mediación parental podría estar ayudando a que los niños puedan autoregular de mejor forma el uso que hacen de las tecnologías”.

Uso consciente de la tecnología en la casa y en el colegio


El estudio identificó relevantes cifras sobre el uso de la tecnología en los niños y jóvenes encuestados, tales como que el 33,6% de los escolares pueden llegar a pasar más de seis horas en el celular. Por el contrario, el 78% dice que no vería más de dos horas de televisión. “Lo valioso de estudiar esta realidad es que nos da luces para junto a los diferentes expertos y la familia, fomentar el buen uso de tecnología, recomendándola como complemento con otras actividades”, añadió Daniel Halpern.

Por otro lado, los escolares que mostraron problemas de regulación o de sensación de dependencia tienden a usar hasta más de seis horas el celular y no tienen supervisión de adultos, por ende, tienden a sentirse solos con mayor frecuencia. Además, son más expuestos a ser molestados o recibir material con connotación negativa (como contenido sexual), por esto el apoyo y la comunicación con los tutores es clave.

Según el estudio, la edad promedio en que los escolares inician el uso del celular es a los 10 años, tanto para objetivos de entretención como educacionales. Dado esto, se infiere que a menor edad de comienzo de uso de las TICs menor autorregulación y mayor sensación de dependencia. Por esto es fundamental fomentar en los niños conductas de autorregulación y acompañarlos en este proceso, haciéndole preguntas como: ¿Qué sientes? ¿Qué te pasó cuando estuviste conectado y desconectado?

En relación al tipo de normas que los escolares reconocen tener en sus casas, hay tres principales aspectos que conllevan una mayor regulación por parte de los padres. Éstas son: situaciones en las que se debe usar o no usar el celular, seguridad en el uso y seguridad en la edad. Sin embargo, el manejo del contenido (qué aplicaciones o videos descargan y qué contenido ven en internet) está menos normado. Dado esto, es importante utilizar aplicaciones o plataformas que ayuden al control parental permitiendo perfilar el espacio de navegación para resguardar el contenido al que se exponen los niños.

Respecto del uso de tecnologías asociadas al colegio, el estudio identificó que los estudiantes que tienen mejor promedio de notas (que declaran tener promedio entre 6,5 y 7,0) estudian con sus cuadernos y libros, y que se apoyan buscando información en internet.

Siguiendo esta misma línea, uno de los aspectos más importantes del rol de los educadores al enseñar sobre el uso de las tecnologías y fiscalizar a los estudiantes, es que el involucramiento del profesor evita al alumno verse involucrado en situaciones no deseadas o de peligro.

Mis dispositivo y yo

Otra de las variables analizadas fueron los hábitos y la dependencia que puede generar el relacionarse de forma inadecuada con los teléfonos o computadores y tener una vida digital desbalanceada.

Con respecto al tiempo de uso de pantallas, dispositivos y las distintas redes sociales, se observa un patrón generalizado: los jóvenes que utilizan las redes sociales y se exponen a pantallas hasta 90 minutos diarios muestran niveles más altos en los aspectos psicosociales como felicidad consigo mismos y una menor sensación de soledad que aquellos que no están conectados. Sin embargo, a medida que pasan ese tiempo, aumenta hasta en un 5% su sensación de soledad.

Por último, aquellos jóvenes que dijeron realizar actividades extra programáticas hasta tres veces a la semana, muestran que están un 10% menos de su tiempo viendo videos y utilizando redes sociales.

Datos como estos y otros obtenidos en la primera medición sobre cómo deben relacionarse los menores de edad con la tecnología, hacen pensar que aún existe espacio para proteger a los escolares, principalmente, creando conciencia en los padres de la importancia de su su participación activa con respecto a sus hijos privilegiando una vida digital balanceada, es decir, bajo un uso responsable.

La encuesta

La metodología contempló una encuesta a 84 colegios a lo largo del país en la que participaron 10.933 estudiantes desde séptimo básico hasta cuarto medio, provenientes de colegios municipales (19%), pagados (21,5%) y particular subvencionados (59,5%).