Corría 1989 cuando el 14º Dalai Lama, Tenzin Gyatso, concurrió a la noruega ciudad de Olso, para recibir el Premio Nobel de la Paz.

El reconocimiento que se entrega desde 1901 cuando el testamento de Alfred Nobel afirmó que se reconocería “a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes, y la celebración y promoción de procesos de paz”.

El Dalai Lama, líder espiritual del pueblo tibetano, ha dado una larga lucha -desde su exilio en 1959- para que el Tíbet vuelva a tener autonomía, actualmente bajo ocupación del régimen chino. Por eso y por su trayectoria promoviendo los valores de la compasión y la paz, es que en 1989 fue condecorado con el Premio Nobel.

Aquí recordamos ese gran momento y cuáles fueron sus palabras frente a un salón repleto y acompañado del Primer Ministro de Noruega, parlamentarios de todas partes del mundo, artistas y activistas tibetanos.

En inglés.

Con traducción al español.